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Lorenzetti Juicio Político

La desafortunada cadena de eventos ocurridos en el Partido Judicial, terminaron de desguazar la cabeza de un Poder Republicano que la transformó en una corte de patéticos bufones del poder económico.
El párrafo precedente no es un pensamiento antojadizo infundado. Es la resultante de la mas pura y contundente lógica. ¿por que?

Debemos partir de la base que El señor Lorenzetti como autoridad máxima de la justicia, no está ahí de manera advenediza ni con la libertad de esbozar posiciones personales.
Es la máxima autoridad Nacional en lo que a garantizar el respeto a la Constitución Nacional se refiere. Para ser mas claros. La CN para Lorenzetti, debería ser lo que es la Santa Biblia para el Papa. Es su Ley, su norte, su refugio, su argumento irrebatible. Bah, en el caso de Lorenzetti lo correcto es decir debería; Porque al darle “la bienvenida” a los dos señores Nombrados por Decreto por el señor Macri, que en este caso, es el menos cuestionable, primero, porque durante el tiempo que ha estado en funciones de gobierno ha hecho del decreto un modus operandi y además porque existen fundadas sospechas de que nunca haya leido la Constitución Nacional, o cualquier otro libro que no sea de autoayuda.
El tema es que un Juez Federal de Primera Instancia, por medio de una cautelar (y van…)
Manda Al Presidente de la Nación, Al presidente de la corte suprema y a los dos abogados bienvenidos por Lorenzetti, a leer la Constitución Nacional y deja sin efecto el nombramiento de un plumazo.
Pero en general los medios se enfocan en las consecuencias y no en las causas.
Por eso debemos plantearnos lo importante, lo central de terminar con el aquelarre en el que un puñado de inmorales con chapa de corso transformaron a dos de los tres poderes republicanos.
Nos queda un sólo poder que puede hacer algo. El parlamento.
Ojalá que el Ex Presidente de la nación Pinedo, Actual Presidente del Senado de la Nación, esté a la altura de las circunstancias y promueva los correspondientes Juicios Políticos.
Estamos en sus manos y en las de Dios.
Amen

Daniel Arce