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Y vos decís, así sin pensarlo como siempre. “Son todos ñoquis” y lo decís porque lo escuchaste y lo repetís, con esa alegría enferma que crece en el barro del odio.”son todos ñoquis” y no pensás, no conocés a ninguno ni a ninguna de los que tienen que volver a la casa con los ojos rojos y esquivar la mirada de sus hijos, porque hubo un miserable que los dejó en la calle y hubo un cómplice mas miserable aún que los estigmatizó repitiendo como un idiota “está bien que los echen, son ñoquis”
Y repetís “que agarren la pala” cuando cualquiera de los despedidos te supera en su formación académica y humana.
No sabés ni te importa averiguarlo, que detrás de cada despedido hay una vida, una historia, hay sueños, proyectos y esfuerzo.
Pero nada de eso te impòrta. Vos te escondés como una rata en la sombra de esa frase “son todos ñoquis” y seguís tu triste vida de ignorante y resentido.
Porque no sabés lo que se siente en el estómago, cuando vos laburaste con entrega, con sacrificio, con pasión. Y un dia porque pensás distinto te echan sin motivos ni explicaciones.
“no importa, Son ñoquis” seguirás repitiendo hasta el fin de tus dias. Ese dia en el que en el momento final, comprenderás que fuiste un ñoqui de la vida y la dignidad.

Daniel Arce