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Tres mil años de cronología tenían los chinos (y en esos años, el Emperador Amarillo y Chuang Tzu y Confucio y Lao Tzu), cuando Shih Huang Ti ordenó que la historia comenzara con él.

Shih Huang Ti había desterrado a su madre por libertina; en su dura justicia, los ortodoxos no vieron otra cosa que una impiedad; Shih Huang Ti, tal vez, quiso borrar los libros canónigos porque éstos lo acusaban; Shih Huang Ti, tal vez, quiso abolir todo el pasado para abolir un solo recuerdo; la infamia de su madre.

Quizá esa tenacidad por eliminar el pasado en todas sus formas, sea la resultante de una vergüenza demasiado pesada para sus débiles hombros.
Quizá el pasado. Su pasado. El de su propia familia, sea una flama que lo quema por dentro y por eso quiere eliminarlo. Mauricio Macri ha decidido ser un “nuevo hombre” .
Quizá por eso a decidido abolir el pasado
. Y junto con el, destruir todo rastro de los que tan claramente lo pusieron en evidencia ante los mas inteligentes.
Quizá no estemos tan lejos como creemos, de que nos prohíban pronunciar el nombre de nuestros seres mas queridos. Quizá un día de estos vea la luz un DNU que ordene quemar hasta el último libro, hasta el último cuadro, hasta la última remera de esos rostros y esa palabra infame que no lo lo deja dormir (Kirchnerismo). Quizá la historia tenga intenciones de repetirse una vez mas. Pero los libros enseñan, que las historias nunca se repiten y que ningún emperador con complejos y vergüenzas familiares podrá abolir la historia jamás.

Daniel Arce

http://www.lanacion.com.ar/1863135-en-off