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Es curioso como la muerte de 43 (cuarenta y tres) XLIII Gendarmes, por negligencia lisa y llana del gobierno de turno, no provocó ningún tipo de enjuiciamiento, ni carnicería mediática alguna.
Quizá porque la población estaba harta del gobierno anterior que hizo todo, pero todo, todo, todo, mal y tuvo considerandos como la inexperiencia de Bullrich en el área de seguridad.
O quizá porque esas personas que murieron, habiendo sido enviadas a la muerte en un colectivo que no cumplía ningún requisito para poder hacer un viaje atestado de personas, no tenían la suficiente importancia para interrumpir esa embriaguez que le produjo el triunfo al 51%
No Hubo Cámaras transmitiendo en vivo, no hubo preguntas incisivas ni superficiales a la ministra Bullrich, no hubo indignación, ni fotos, ni nombres, ni marchas pidiendo justicia, no hubo nada, sólo silencio.

Evidentemente la sociedad estaba atravesando en ese momento por unas alegrías que le empañaron los cristales de la realidad. Fué como si nada hubiera pasado, apenas un puñado menos que en Once, pero la diferencia quizá era que esta gente estaba muy lejos para mandar a sus “móviles nacionales y cronistas” que cubren la información de lo que pasa en el país recorriendo las 40 manzanas del valle de constitución y en casos realmente valederos de una travesía, consiguen llegar a Boedo y desde el frente del café donde Discepolo escribió un tango inédito, le relatan al país lo que ocurre en su vasto territorio.

El tema es que los gendarmes murieron y nadie los recuerda, nadie reclama, nadie pide justicia y a nadie le interesa conocer la verdad.
Bah, no seamos injustos diciendo “nadie” estoy seguro de que debemos ser unos cuantos, los que tenemos esa espina clavada en el costado.
Supongo que somos muchos los que creemos que cada vida tiene el máximo valor al que pueda aspirar una sociedad. Supongo que somos muchos los que solamente pedimos Memoria, Verdad y Justicia. Porque somos conscientes que si para un gobierno y una sociedad, 43 vidas no valen nada, nosotros mismos somos poca cosa.
Como Gobierno, Como Sociedad y como Personas.

Invito a tener valor, a ser mejores, a medir con la misma vara, a comprometernos desde algún lugar que no sea la pantalla de la tv, los invito, sólo eso, ustedes sabrán.

Daniel Arce