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En declaraciones a la agencia Blumberg, propiedad del Magnate Norteamericano del mismo apellido, quien posee el holding de noticias económicas mas poderoso del planeta, el ministro de economía argentino Alfonso Prat Gay hizo estallar la alegría en el corazón de la carroña financiera internacional, dirigida actualmente por Cristine Lagarde al anunciar con alegría indisimulable, la entrega de las decisiones soberanas, referidas a las políticas económicas y monetarias quedarán sujetas en su totalidad a a la aprobación y criterio del Fondo Monetario Internacional.
Estas apreciaciónes no provienen de una capacidad deductiva o especulativa de quien esto escrine, síno que citamos textualmente lo que consigna el estatuto del FMI:
“El Fondo supervisará el sistema monetario internacional a fin de asegurar su buen funcionamiento, y vigilará el cumplimiento por cada país miembro de sus obligaciones”; “a fin de desempeñar sus funciones, el Fondo ejercerá una firme supervisión de las políticas de tipos de cambio de los países miembros y adoptará principios específicos que sirvan de orientación a todos ellos con respecto a esas políticas”.
También prevé que “los países miembros proporcionarán al Fondo la información necesaria para ejercer esa supervisión y, a solicitud del Fondo, le consultarán sobre sus políticas de tipos de cambio”.

Dejando de esta manera una precisa constancia documentada, de que la Argentina ha vuelto a poner al mando de la nave al viejo piloto de tormentas (FMI) que la hizo precipitar en su catástrofe humana y política mas importante de su historia en el año 2001.
Esto que podría verse como un “empecinamiento” en repetir recetas que mataron al paciente, o en el mejor de los casos lo dejaron postrado en estado vegetativo, no responde a un capricho, síno a una filosofía política del gobierno, que podríamos sintetizar en una frase. Lo que importa es el dinero y las buenas relaciones, lo que le pase al país y a su gente nos tiene sin cuidado

Daniel Arce