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Los popes del sindicalismo ya instalaron desde los medios masivos de comunicación, que “el piso de las paritarias será del 30%”
Ahora bién ¿que nos están diciendo con eso? Que al objetivo de máxima es conseguir una mejora del 30% en los salarios de los trabajadores.
Esto es de movida es arrancar un partido con cinco goles en contra. ¿por qué?
Contando solamente la devaluación efectuada por Macri, tenemos una pérdida del salario real del 40% pero no debemos olvidar que a esto hay que sumarle la pérdida de salario previa a la megadevaluación, via proceso inflacionario, que si bien estaba disminuyendo paulatinamente, existió llevándose consigo cerca del 15% del poder adquisitivo de los salarios desde la anterior paritaria hasta la fecha.
Hasta acá deberíamos estar hablando de “un piso de 55%” para salir “pelo a pelo”, pero no se termina la cosa, porque si queremos sostener la dinámica de mejora de salario real, lo que llevó a la argentina, en el último tramo del gobierno Kirchnerista a tener los salarios reales en dólares mas altos de la región (cosa que quedó en el olvido y ahora estamos 5º y en caida libre) se deberían incluir en las discusiones paritarias la “distribución de utilidades” esto es, mejorar la participación de los trabajadores en el reparto de las ganancias de las empresas, lo que redondearía “un piso” de 60%
Caemos en la cuenta entonces, que a partir de lo declarado por los propios sindicalistas, los trabajadores, aún en el caso de una negociación brillante en las paritarias y que conservaren su fuente laboral, ya serán un 30% mas pobres.
Ese 30% faltante es la porción que habitualmente un trabajador dedica a “los lujos” Comer afuera, vacacionar unos dias, hacer algunas salidas, etc.
Por lo tanto estimado trabajador asalariado, debemos serte sincero, hayas votado a Macri o no. Sos mas pobre y no podemos asegurarte que no hayas caído en la indigencia, porque los mismos que mes a mes presentaban “el índice congreso” hoy teniendo a su merced una poderosa estructura como la del INDEC, necesitan 8 meses para poder elaborar un índice. Por lo tanto, cuando el nuevo índice vea la luz, sólo servirá para que podamos mirar con la ñata contra el vidrio, como volvimos a caer en la miseria.
Pero eso si, una miseria digna, transparente y sin cadenas nacionales.

Daniel Arce