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Querido Papa Francisco:
Somos un grupo de Argentinos que circunstancialmente estamos nucleados por una misma idea, la de ser “Ciudadanos por el Bien Común”.
Somos muchos los que descubrimos que nuestra naturaleza es comunitaria y que la felicidad conjunta es la verdadera alegría de la vida. Aprendimos que mirarnos el ombligo y buscar la propia satisfacción nos llevaba a una vida pobre, es un descubrimiento simple que nos impulsa a contárselo a todos. Mirar más lejos, incluir a otros.
Usted ha mirado lejos y ha abrazado la felicidad de otros, y puede comprender que el esfuerzo por hacerle llegar estas líneas es por un motivo igual de simple e importante.
Muchos están sufriendo en nuestro país y están desorientados, tanto que los brazos no logran unirse lo suficientemente fuerte.
Nos cuesta decir que estamos “resistiendo” porque la propaganda es veloz y convirtió esa palabra en violenta. Pero escuchamos a un sacerdote, un párroco sencillo, que acompañaba adolescentes a un camping acá por el Sur, que nos dijo: “Resistir es abrazar lo que no deseamos que se altere. Soportamos que nos peguen, que nos hagan sufrir con tal de preservar del daño inminente eso que consideramos tan valioso”. Qué hermoso es nuestro idioma. Qué sabio es quien no olvida los conceptos y los puede rescatar en el momento justo. Qué sabia es la vida que en un sendero de montaña nos cruzó y sin conocernos nos hizo dialogar a dos personas remotas del significado de Resistir.
Nuestra sociedad sufre y “Resiste con aguante”, así se hace llamar este espacio colectivo, aglutinando ya a millones de personas diversas, no necesariamente encolumnadas detrás de un partido o de un líder, sino de un profundo sentir comunitario, la creación de este espacio fue espontáneo, y su dinámica lo es aún mas. Sólo se puede explicar semejante estallido de espontaneidad cuando un sentimiento común, quizás difícil de sintetizar aún, nos mueve a unirnos. A dejar de lado las diferencias sutiles para colaborar con esa unión, porque todos en la piel sentimos una fuerte amenaza a ese preciado valor: a esa mirada abierta, a la felicidad comunitaria.
Estamos resistiendo cuidándonos como comunidad, abrazando la cultura, las risas, la libertad de expresión!
Estamos resistiendo un cambio feroz. Un cambio que no nos quiere unidos, un cambio que desea con todas sus fuerzas que no nos reconozcamos ciudadanos, con todo su aparato marketinero está intentando que soltemos los brazos que nos unen, solos y distanciados nos desean débiles y sumisos, buscan que nos olvidemos que somos uno el reflejo del otro, que podemos confiar entre nosotros, que hablamos con el mismo idioma del corazón, que deseamos felicidad para nuestro entorno, nos dicen que nos ocupemos de nuestras cosas y que dejemos lo comunitario en manos de… ¿empresas?
Sabemos, como usted mismo lo ha sugerido, que una empresa no se preocupa por mirar más lejos abarcando lo social y por descubrir la felicidad comunitaria. Nuestro gran tesoro en esta vida no le importa a las empresas. A esos entes inanimados sólo les importan los números, y a nosotros nos ven tan solo como consumidores, y como empleados. No quieren que abramos el pecho con orgullo por nuestra siembra.
Por ese simple motivo es que creemos que un Estado, bien o mal, debe estar compuesto por personas y no por empresas. Es otra cosa simple, básica.
Los pilares de nuestra sociedad, tal y como lo dice nuestra Constitución son la Dignidad, la Igualdad (justicia social) y la Libertad responsable que nos enmarca el simple hecho de ser ciudadanos del bien común.
Le escribimos porque hoy en Argentina no quieren que seamos “ciudadanos del bien común”, no quieren que cumplamos con nuestra propia Constitución. Quieren que nos callemos. Y usted es Argentino, usted puede comprender que un argentino no se va a callar nunca si ha descubierto la alegría de vivir en comunidad y con su cultura a cuestas. Usted sabe que resistir no es violentar nada, sino cuidar lo importante. Usted debe saber que escribiendo estas líneas sólo esperamos su abrazo! una palmada en el hombro para los millones de hermanos simples, comunes, que tan solo cuidamos lo importante para que no se dañe.
Por favor, rece por nosotros! Por favor, hable por nosotros!
Nos están provocando, quieren que nos volvamos violentos. Vamos a resistir esa provocación también, pero sin duda un mensaje de aliento para sostener esta Resistencia en Paz arrojará luz sobre muchos corazones confundidos, que agobiados ya, piensan que la única manera de resistir es poniendo el cuerpo. Ha pasado sólo un mes desde la asunción de las nuevas autoridades y millones de argentinos se sienten agobiados, ¿qué nos están haciendo?. Por favor ayúdenos a alimentar la paz, la verdadera resistiencia, la lucha de los buenos, la lucha del ser humano por cuidar su humanidad y respetar la vida con dignidad.
Hay que poner el cuerpo, pero para abrazar, no para recibir balas del propio Gobierno.
Gracias, Gracias por leer estas líneas y honrar nuestra resistencia, sólo queremos abrazar a nuestros hijos y cuidarles el bienestar por el que construímos todo a su alrededor y los trajimos a la vida. Con la misma pasión cuidamos a quienes vemos al abrir los ojos, y a quienes sentimos al abrazar la comunidad. Porque somos todo eso: somos inmensos faros de luz, cada uno de nosotros es importante en el conjunto, y nos debemos esa solidaridad: si un faro amenaza con apagarse, los de alrededor deben brillar más fuerte. Brille Santo Padre, Brille por nosotros.
Gracias.

Esta carta fue firmada por quienes conformamos este equipo administrador de Resistiendo con Aguante junto con nuestros datos de identificación.