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Bueno esta vez me llegó a mí, esperaba que fuera con globos y sonrisas, pero no… fue con un personal de seguridad privada. Así es que luego de semanas de persecución, las autoridades designadas por Mauricio Macri hoy ya no me dejaron ingresar a mi trabajo en AFSCA (Enacom para ellos)… ni para retirar mis objetos personales.
No me dan de baja por ñoqui, no señores, y ellos lo saben bien. Me dan de baja por haber defendido la ley más democrática de los últimos 30 años. Me dan de baja por trabajar para que en una audiencia pública ante la Corte Suprema quede en evidencia que “mayor facturación no es igual a mayor libertad de prensa”, me dan de baja por levantar la bandera de la declaración de la Corte Suprema diciendo que la Ley de Servicios Audiovisuales es constitucional de punta a punta. Me dan de baja por trabajar para darle visibilidad a las cientos de nuevas voces surgidas al calor de la Ley de Medios, por visitar radios y canales cooperativos, de los más diversos y ayudar a mostrar lo que esta ley, que es ejemplo en el mundo, estaba consiguiendo. Me dan de baja por acompañar a Martín Sabbatella a la puerta del Grupo Clarín a decir “señores ustedes tienen que vender porque está excedidos a los límites de la Ley”. Me rajan por aplaudir fuerte cada entrega de un subsidio producto de las línea del Fondo de Fomento Concursable (FOMECA) destinado a fortalecer y afianzar el camino de estos nuevos actores de la comunicación. Me rescinden el contrato por decir y publicar, y darle publicación a los atropellos cometidos por este nuevo gobierno en su intención de acallar voces y devolverle los favores al Grupo Clarín.
Me dan de baja por ser testigo de la maniobras canayescas con complicidad de esa parte del poder judicial, como el allanamiento designado por el juez Bonadío, la histórica clausura de un organismo público, y las cataratas de cautelares y fallos exprés a la medida del Grupo Clarín.
Digan la verdad… Me rajan por pensar distinto, por sentir que estos últimos 12 años fueron los más felices de nuestro país en mucho tiempo, por gritarles en la cara “yo aporto porque quiero y creo”, por bancar a la Jefa y a Martín Sabbatella ante la infinidad de operaciones que desplegaron en su contra.
Me sacan de un escritorio, pero no de la lucha… y no saben el error que cometieron.
Gracias a todos y todas con quienes me tocó compartir estos 3 años de lucha y sueños.
‪#‎VamosAVolver‬

Danilo Setten