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El #Cambio despliega su frondoso y siniestro plumaje, ante la mirada impávida y los ruegos de los propios votantes de MM, que como quien despierta de un sueño simil Bella Durmiente (pero al revés), caen en la cuenta de que el apuesto príncipe al que besaron apasionadamente en las elecciones, es un horrendo sapo lleno de verrugas de odio, que ha dejado desempleado a uno o mas miembros de su propia familia (la del votante) que aparentemente también eran ñoquis encubiertos, que durante años simularon trabajar de sol a sol al servicio del estado.

Pero calma compatriotas. Esta “limpieza” es indispensable, en este “Proceso de reorganización Nacional” 2.1 que promete eliminar hasta la última gota de grasa del Estado Nacional y de cualquier jurisdicción estatal a la que puedan tener acceso con sus fierros de limpieza.
Si un familiar suyo Macrista hasta la médula queda de patitas en la calle, será porque es un ñoqui o mejor aún, algo habrá dicho, comentado o sugerido en las redes sociales.

Quizá por eso,sus votantes, cada vez en mayor cantidad, empiezan a poner violín en bolsa y desaparecen como quien se desangra, de todos los foros, en los que defendían de manera encarnizada “la futura gestión” del presidente de la alegría y su corte de payasos tristes.
Los mas cerriles y tenaces militantes de la alegría y los globitos de colores, mantienen algunas escaramuzas esporádicas, pero ya sin ese énfasis terminal y desarticulado, que cual Armada Brancaleone, estaban dispuestos a entregar la vida por la causa de su Virrey.

Así las cosas, sólo queda esperar, mas y mas despidos, mas y mas pobreza.
O como definió en una charla de sobremesa mi hija Felicitas de 12 años. “por como vamos, solo resta esperar que haya cada vez mas cosas de las malas y menos de las buenas”

Lo realmente lamentable, es que haya aún tanta gente grande y vacunada que no ha podido llegar a la conclusión al alcance de una niña de 12 años.

Fuente: http://www.infobae.com/2016/02/02/1787326-el-gobierno-anunciaria-el-despido-unos-25-mil-trabajadores-estatales
Daniel Arce