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Las primeras facturas de la alegría, empezaron a salir del horno y los usuarios (eternos disconformistas) aducen que son muy grandes y se les quedan atoradas en la garganta.

Es injusto quejarse por una pequeña calibración de apenas el 670% que no tendrá ninguna incidencia en el índice inflacionario ni en el bolsillo de los trabajadores.

Y por último, mutis y a no quejarse. ¿Querían terminar con los “planeros”?
Bueno acaban de enterarse que la argentina tenía 40.000.000 de sucios planeros kks que no estaban ni enterados de serlo.
Llegó la hora de despertar de la pesadilla Kirhnerista y disfrutar del dulce sueño idílico del #Cambio.

alegría facrura