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La gestión del gobierno de la alegría que se podría graficar con la analogía de un boxeador borracho parado en el medio del ring arrojando trompadas al aire, avanza otro paso en el terreno de lo absurdo.

No conforme con haber modificado leyes por medio de decretos, para meter por la ventana a funcionarios no calificados para el cargo, como es el caso de Laura Alonso al frente de la Oficina Anticorrupción, o el contradecir la constitución Nacional, nombrando a un funcionario de nacionalidad Norteamericana.

Y cuando parecía que habían alcanzado la cima en el Himalaya del absurdo, echando del Indec a la funcionaria que fué su estandarte de solvencia y honestidad en materia estadística, consiguen ir mas allá. Mucho mas allá.
Nombrando a Alfredo Cerro al frente del Indec.

El flamante Director del organismo, había sido denunciado en el año 2014 por Alfonso Prat Gay, en ese momento Diputado Nacional, quien le imputó a Cerro los delitos de fraude en perjuicio de la administración pública y asociación ilícita, en una causa que recayó en las manos del juez Sebastián Ramos, titular del Juzgado Criminal y Correccional Federal N° 2.

Esta designación habla del desconcierto generalizado que reina en las filas de los globos y la alegría, ademas de exponer la extrema escasez de cuadros calificados para ocupar cargos cruciales en el gobierno. Por lo que debió recurrir primero a Gerentes de Corporaciones, luego a cuadros sub-calificados hasta caer en la desgracia de designar a alguien denunciado por ellos mismos, por nada menos fraude y asociación ilícita.

Estamos atravesando un #Cambio muy intenso, quizá el mas profundo y traumático de la historia argentina. Siempre y cuando utilicemos las reglas semánticas correctas para dejar sentado que “la degradación también es un cambio”.

DanielArce