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En la Ciudad de la Plata, centenares de familias concurren a la hermosa República de los Niños todos los fines de semana buscando un poco de esparcimiento y sacudirse el polvo de las preocupaciones diarias. El pasado domingo, como tantos otros, el famoso trencito que recorre el predio inició su marcha con decenas de alegres pasajeros dispuestos a disfrutar el recorrido. Pero lo que debía ser una fiesta terminó convertido en tragedia cuando el “trencito” descarriló y una veintena de adultos y niños terminó con heridas.

Esta noticia que pasó casi desapercibida por los medios periodísticos me hace repensar la pregunta que el conductor de Economía Política realizó ayer a sus televidentes y que podríamos traducir como: “¿Los que nos gobiernan son o se hacen?”
Usted dirá que me apresuro y que lo ocurrido en La Plata fue solo una fatalidad. Pero si yo le digo que el Intendente Garro (si, el mismo que jugó a hacer queso gruyere con los despedidos empleados del Estado y que, como primera medida de gobierno asfaltó la calle de su casa) había designado como Director de La República de los Niños a un tal Sergio Roldán, con ninguna experiencia en el manejo de este tipo de predios y que cuenta con juveniles 23 años de edad, usted no podrá darme otra cosa que la razón. Hace unas horas el dicho Roldan acaba de presentar su renuncia y se fue a seguir practicando como administrar un parque en el SIMS de su computadora.

El tema es que, desde hace rato, estoy convencido (y me preocupa demasiado) de que estamos gobernados por una maraña de incapaces que en cualquier momento van a terminar matando a alguien. En los planos nacionales basta recordar a “los tenemos cercados”, a los Bullrich (ella con que su idea de seguridad equivale a represión y él con sus idas y vueltas porcentuales con los docentes), al Alfonso con sus errores conceptuales básicos, etc, etc, etc.
Y como la lógica amerita, si lo mejor del elenco de Cambiemos está a nivel nacional, qué les queda a las provincias…, o a los pequeños municipios. Les queda el Secretario de Deportes de 18 años al que su padre defendía por su experiencia jugando al Voley, o les queda este Sergio Roldán, que el domingo tuvo la suerte de que su ineptitud no mató a nadie.
¿Pero por cuánto tiempo seremos afortunados?

 

Guillermo Carlos Delgado Jordan