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Genial idea tuvieron Fernando Ríos, Luis Pondal y Daniela Viñas, socios, dueños de la tienda de frutas y verduras Muña Muña (Rivadavia 431), donde además funciona un restaurante vegetariano y a su vez el conocido El Árbol de Galeano.  Ellos también gerencian Plaza de Almas en Santa Fe y Maipú, todo ello en San Miguel de Tucumán.

Fernando cuenta que dos meses atrás colocaron frente al local un contenedor de basura, de los más grandes. Una noche se encontraban en la vereda, cerca, cuando vieron llegar a una familia tirando de un carro, y el padre metió al nene dentro a buscar comida. Esa imagen los conmovió de manera tal que decidieron ponerse en marcha, e ignorando los consejos legales de su abogado, iniciaron la PRIMERA HELADERA SOCIAL DE TUCUMÁN.-

La idea es tan simple como compleja. Teniendo en cuenta la  comida que los clientes de sus tres locales no tocan por diversos motivos, por volver a la cocina por no esta preparada al gusto del comensal, o por algún error en el pedido, o circunstancias similares, da como resultado una cantidad considerable de alimentos preparados en muy buen estado, en general la comían los empleados, pero siempre era una cantidad considerable la que terminaba en el tacho de la basura. Surgió así. Entonces, la comida que no se vende en los locales, en lugar de terminar en el contenedor de basura, se envasa en recipientes descartables en porciones individuales, envueltas en film, y se coloca en una heladera ubicada en la calle, a disposición de quien quiera venir y tomarla de manera totalmente libre y gratuita. Efectivo. Simple.

La comunidad respondió maravillosamente. Pronto los vecinos se enteraron de la movida iniciada por esta gente maravillosa y comenzaron a poner de su parte para que la heladera siempre tuviera alimento disponible.  “Una señora fue a comprar verdura y cuando salió, sin decir nada, la puso en la heladera. La compró para eso”, cuenta Fernando. En otra ocasión, una parejita de novios pidió al salón de iban a realizar su recepción que todo lo que sobrara de su fiesta, fuera colocado en esa heladera. Una panadería comenzó a colocar todo el excedente de pan que no se vendía, perfectamente embolsado, sirva esto solo de ejemplo.-

La heladera se encuentra ubicada fuera del local, a fin de que ni los empleados del local ni los clientes puedan ver a quienes retiran las porciones de comida, a fin de que nadie se sienta intimidado por miradas indiscretas. La heladera se llena y se vacía varias veces en el día.

Esto recién empieza. Sería fantástico que la idea se viralice y se replique en todas las ciudades y pueblos del mundo.-

Desde nuestro lugar aplaudimos y agradecemos la iniciativa, deseando que la idea prenda.-

Patty Mariño Issler