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El vaciamiento de las empresas del estado continúa a paso redoblado, esta vez con la suspensión de 2000 trabajadores, lo que afectará de manera directa al upstream.

Estas suspensiones son consecuencia directa del abandono de las políticas de estado llevadas adelante por el Kirchnerismo, las cuales estaban apuntadas a preservar de manera férrea cada uno de los puestos de trabajo de la industria petrolera, lo que traerá como efecto colateral anque deseado, la caída de entre un 15% y 25% en el ritmo de las inversiones previstas para 2016

El Jefe financiero de la empresa, don Daniel González confirmó que los recortes se llevarán a cabo en las áreas de “Producción y Exploración” Petrolera durante el presente año.

Tan brillante noticia a saber, la suspensión de 2000 trabajadores en Vaca Muerta, fué confirmada por el ejecutivo a la agencia Bloomberg, mediante un comunicado que tiene la intención de enviar “señales claras al mercado” sobre la política de austeridad que el gobierno piensa aplicar con mano de hierro, sobre cualquier sector que implique una erogación de las arcas del estado. (exceptuando a los buitres, claro)

Estas políticas de vaciamiento, no surgieron de un corrimiento espontáneo del coágulo cerebral del presidente, síno que son políticas probadas en todo el mundo para vaciar empresas y sacarlas de la órbita estatal so pretexto de ineficiencia, para entregárselas luego a corporaciones multinacionales como Shell. De donde oh casualidad proviene el CEO Juan José Aranguren, que recordemos, acaba de desplazar al CEO de la industria petrolera Miguel Galuccio quien se encuentra en el podio mundial en cuanto a conocimiento y capacidad profesional en la explotación de hidrocarburos no convencionales.

Los Petroleros ya atravesaron por el vaciamiento y la humillación del despojo patrimonial a manos del mentor noventoso del actual presidente.
La pregunta es. ¿será tan “facil” hacerlos pasar por el mismo cadalso una vez mas?
Los signos de pregunta están abiertos. Y las respuestas mas próximas de lo que podríamos imaginar.

 

Daniel Arce