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En menos de 100 dias,la mayoría de los votantes del cambio y la alegría, asisten impávidos al fin del sueño blanco. Porque debemos sincerar las cosas de una vez y llamar a las cosas por su nombre. La sociedad Argentina desde sus orígenes está signada por una división racial, en donde las sucesivas olas colonizadoras fueron creando un corpus de pensamiento colectivo, en el que el racismo está presente de una forma larvada y brutal.

Nos acostumbramos a escuchar “es cosa de negros” o “son todos negros” y ante la interpelación a tales afirmaciones, sobreviene la aclaración “son negros de conducta, no me refiero a la piel” “son negros de alma”.

Y es esa importante porción de la sociedad, la que dijo “basta” con su voto, a una década en la que “cualquier negro” se compraba un auto o vacacionaba en la misma playa que “la clase media”.era angustiante para ese segmento social, que estaba convencido de pertenecer a una categoría superior a la de “la negrada” sin detenerse a analizar que estaban hechos “del mismo barro” Que no había mas diferencias que un mejor lugar en la misma pecera.

Toda esa gente hoy transcurre sus dias entre la frustración y el espanto, porque en el apuro por tragar lo digerido por otros, no se detuvieron a pensar que el problema de los argentinos estaba en otro lado.

No fueron “los negros” los que hundieron al país una y otra vez, fueron los “rubiecitos” de traje y corbata los que sembraron caos destrucción y endeudamiento. Fueron los Sturzenegger, los Cavallo, los Prat Gay, los Macri…
Fueron los del “círculo rojo” el club de “los señores” Fué ese grupo selecto, que a fuerza de marketing y globos le hizo creer al medio pelo, que podía pertenecer si se esforzaba lo suficiente.

Pero señores, tenemos malas noticias.
Para el “círculo rojo” todo lo que hay fuera de el, es negro. Es un círculo cerrado. Y los que se autoproclamaron “gente bien” son vistos “como negros” como “esos negros que vos matais” con balas y con miradas.
Bienvenidos todos a la “negra realidad” El sueño blanco terminó, el espejo se rompió y ahora van a tener que convivir con la certeza de que solo son un montón de negros que se pegaron un tiro en el pié.

Daniel Arce