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Estamos muy próximos a cumplir los tan mentados 100 días de gobierno macrista. Se suponía que había que dejarlos gobernar, dejarlos hacer,darles tiempo. Históricamente se le da un voto de confianza a cualquier nuevo gobierno para que se ponga a tono con lo que tiene, lo que hizo y lo que se va a hacer. Ya estamos ahí de los 100 días. Y el pescado sin vender.

Los funcionarios del círculo íntimo del presidente ya tienen un diagnóstico mucho más preciso de la situación que recibieron y como se ensambla esto con lo que pensaban hacer. Y no cierra.

Dicen: “Fuimos demasiado ingenuos”. Parece vislumbrarse algo parecido a una autocrítica.  “Nos reuníamos con empresarios, inversores, locales y del exterior. Todos nos prometían inversiones por doquier y millones de dólares. Nosotros los veíamos convencidos y nos convencían. Fuimos demasiado ingenuos”, manifiestan en tono preocupado los responsables del área económica, que no ven bajar los números de la inflación como imaginaban ni tampoco la tan esperada lluvia de dólares prometida (hasta ahora, ni siquiera una leve garúa).

Están frustrados. No se concretan los anuncios de inversiones privadas y ni siquiera hay planes.

La lluvia de dólares era –y sigue siendo– la única esperanza del equipo económico para contrarrestar las políticas recesivas del Banco Central (tasas de interés por las nubes, emisión cero para financiar al Tesoro)  y reactivar la economía sin avivar aún más los precios.

Muchachos, espero que saquen de la galera un plan B. Porque los números no cierran. Ni con la gente adentro y tal parece que tampoco con la gente afuera.-

 

Patty Mariño Issler