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El diario “La Nación” publicó un artículo que merece como mínimo un análisis contextual y a ello dedicaremos un par de párrafos.
Ante la pregunta del titular, la primera respuesta que surge es, en un país donde se puede llegar a Presidente con un nivel de lectura similar a un niño de 3º grado, coincidente con su capacidad de análisis estadístico, la respuesta parece ser que la universidad no es relevante.

Si en ese mismo país, quien dirige los destinos de la sociedad declara “¿que es esto de universidades por todos lados…?” y donde además comenzaron a desactivarse todos los planes de crecimiento en el área científica y tecnológica, en donde se cuentan de a miles los ingenieros que volverán a “lavar platos” o exiliarse buscando un horizonte mejor. La respuesta es obvia. La universidad es cosa del pasado.

Si además se avanza rápidamente hacia una primarización de la economía en la que obviamente aumentará la demanda de la “fuerza bruta” para palear trigo, juntar fardos, cosechar maíz con la “lucha” ¿se requiere para eso algún aval universitario?
Seamos serios señores! ¿hace falta ir a la universidad para trabajar en un Call Center 16Hs/dia?

Por mas que algunos se indignen, la nota es objetiva, en la “nueva argentina del diálogo y el concenso” pisar las escalinatas de la universidad solo tiene sentido en algún desfile de modelos de Pancho Dotto. Es mejor una población bruta. Porque siendo ignorantes es mas fácil ser felices. No tenemos que andar cargando con las angustias que provocan las certezas sobre desgracias venideras, hijas del análisis profundo.

Una sola pregunta queda sin respuesta, en la acertada nota del Diario. ¿El pueblo argentino aspira a vivir en el mismo país que propone el presidente y toda su corte de adulones circunstanciales? Veremos. La respuesta parece no estar demasiado lejos en el horizonte.

Daniel Arce