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En su breve y desértica visita a la ciudad de Resistencia, en la provincia del Chaco, el presidente anunció con bombos y platillos El Prestamo de 5.000 Millones de dólares, que según su discurso fueron otorgados a su gobierno basados en la confianza que despertaba en los organismos multilaterales “esta nueva etapa de la argentina”

Lo que el pillín de Mau obvió mencionar, fué que ese préstamo había sido gestionado y firmado por el incompetente ex Ministro de Economía Axel Kicillof y era parte de “la pesada herencia” dejada por la administración Kirchnerista.

Y en ese mundo dual y fantástico repleto de buenos deseos por el que surfea feliz el Virrey Mauricio, mientras el hacía hincapié en unir a los argentinos, escucharnos y armar “un gran equipo”. Por la avenida que conducía al lugar del acto presidencial, había un piquete policial (que incumplía con el protocolo de Bullrich) impidiendo el paso de todo ser viviente que no demostrara fehacientemente y con ADN incluido, ser un fiel devoto de la secta de la alegría.

La atemorizante guardia pretoriana, por supuesto impidió a los ciudadanos que pretendían mostrar su disconformidad, acercarse a menos de 6 cuadras de distancia del presidente.