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Las heladeras sociales tristemente se multiplican en nuestro bendito país. Ya no son noticia, porque se ven replicadas en muchos pueblos y ciudades de nuestra solidaria Argentina.

Deja un regusto entre dulce y amargo, dulce porque los argentinos ya nos dimos cuenta de que el gobierno no va a hacer nada por calmar el hambre de su pueblo y amargo porque es cada vez mayor la cantidad de gente que debe acercarse a estos lugares para tener por lo menos un plato de comida.

Aplaudo la iniciativa, la agradezco, y vuelvo a aclarar que NO SON SOBRAS, es comida en perfecto estado que no se vendió por una u otra razón. En particular quiero hablar de la que abrieron en la localidad de Río Cuarto, en la provincia de Córdoba (esa en la que los globitos amarillos ganaron por un abrumador 70%, la tenés?).

Esta se implementó enfrente de una empresa, propiedad de Eduardo Olguín que se dedica al catering y viandas para las ciudades de Córdoba y de Río Cuarto.

heladera riop cuarto

Hasta ahí, una crónica más de nuestro país, contando la iniciativa. Ahora, choca feo ver el twitter del periodista @MarioMasaccesi  “Hoy en Rio Cuarto:
Mas de 70 personas hicieron fila para la heladera solidaria. En 15 minutos se agotó la comida”.

Ni siquiera lo lamenta. Él fue uno de los artífices de que toda esa gente haya necesitado esa heladera social. Ya hasta suena a regodeo.

Fea la actitud. Muy.

Patty Mariño Issler