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Tal como lo destacó el Premio Nobel de la Paz norteamericano, el presidente argentino, sorprendió a propios y extraños con la prisa para llevar adelante puntillosamente cada una de las medida requeridas por el Status Quo económico global.

Un apuro que podría compararse con la prisa perruna, al salir corriendo a tontas y a locas para ladrar a un camión que pasa, con el único fin de congraciarse con su amo.
La carrera comenzó con una medida casi desesperada para quitar las retenciones al agro y mas tarde a las corporaciones mineras.

Luego continuó eliminando los controles al precio del dolar y desarticulando los “precios cuidados” continuó achicando el estado y despidiendo “empleados excedentes” de a miles, cosa no del todo falaz, ya que al discontinuar programas de gobierno específicos para educar, sanear y organizar a los segmentos mas vulnerables de la sociedad, los trabajadores del área quedaron sin funciones.

Y a tanta prisa por el desguace, se sumó como frutilla de la torta el pago a los Buitres y la visita del presidente yankee en una fecha en extremo desafortunada, por usar un término leve. para rogarle al mandatario del norte que habilite la entrada de la argentina al tratado del pacífico con la mayor premura.

Pero tranquilos argentinos, ya hicimos todos los deberes, ahora que se fué Obama, Mauricio se tomará unos días de merecido descanso y reposará panza arriba, mirando el cielo y esperando que empiecen a caer los dolares. Porque según sus planes, después de todo lo hecho, deberíamos ser arrasados por un tsunami de abundancia.

Pero… un momento, suena el celular…
Disculpen la demora.
Me acaban de confirmar que hubieron algunos cambios en el mapa internacional y la lluvia deberá esperar un poco.

Daniel Arce