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El 30 de septiembre de 2016 culmina la moratoria mediante la cual los mayores que cumplieran la edad jubilatoria y no tuvieran los 30 años de aportes comprobables podrían jubilarse. Esto fue confirmado por Emilio Basavilvaso, el titular del ANSES.

Esta moratoria figura entre los grandes logros del kirchnerismo, se puso en vigencia en el año 2004, durante la presidencia de Nestor Kirchner y que durante todos estos se prorrogó en forma automática permitiendo que 2.700.000 personas pudieran acceder al beneficio previsional, que de otra manera les hubiera sido inalcanzable. Un dato relevante es que de ese total, un 86% son mujeres, en su gran mayoría amas de casa o empleadas de servicio doméstico, que por obvios motivos no percibieron aportes. Por lo que la moratoria se conoció públicamente como la “JUBILACIÓN DE LAS AMAS DE CASA”.

Bueno. Se terminó. O se termina ahora en septiembre. Basavilvaso, con toda frialdad, adelantó que se está trabajando en una nueva ley previsional, pero que su sanción no tiene fecha, que puede ser en cualquier momento dentro de los 4 años de gestión macrista, y evitó referirse a qué pasaría con toda la gente que a partir de la caída de la moratoria quedaría sin poder jubilarse, ni tener una obra social.

No hay que haber ido a la universidad para darse cuenta que lo que está haciendo este gobierno es negarle la posibilidad a miles de mujeres de tener una vejez digna y cuidada, porque toda su vida laboral la han pasado o dentro de su casa cuidando a los suyos o bien con empleos informales, sin posibilidad de elegir el blanqueo de sus haberes, recordemos que este sector solo fue visibilizado y emponderado durante los 12 años de gobierno kirchnerista, antes siempre fue un sector totalmente relegado y ninguneado.

Eliminarla sin siquiera tener una alternativa para garantizar una solución es vulnerar una vez más un derecho humano básico.

Patty Mariño Issler