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En su lamentable peregrinar por diferentes localidades de la Argentina, el presidente no cesa de cosechar lo que el y sus funcionarios siembran con fruicción. Soledad y Desprecio del pueblo trabajador, que con pancartas caseras, con sus cantos, con sus cuerpos presentes, le hacen saber al presidente argentino en su propia cara, que el, sus medidas y su séquito de delincuentes devenidos en Ministros de Gobierno no son bienvenidos.

Cualquier extraterrestre que aterrizare en la Argentina y viera a un presidente rechazado por su pueblo en todo espacio público por el que transite, vapuleado por la prensa internacional, con una economía ingobernable y una alarmante falta de sentido en sus decisiones de Gobierno, deducirá sin dudas que se trata de un presidente atravesando la “etapa del pato rengo” de su gobierno, es decir el tramo final de su mandato. Pero no. Todo esto ocurre con apenas 120 dias de haber asumido.