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Igual que en esos momentos ocuros en los que nuestro país quedó devastado por el Neoliberalismo, en Plaza de Mayo volvió a escucharse la misma melodía y las mismas palabras que se escucharon, cuando en 2001, toda la clase política había perdido representatividad ante el pueblo.

Estos cánticos, deberían llamar a la reflexión, no solo al gobierno, sino a la oposición que aparentemente no está en sintonía con los intereses de la sociedad que los ungió como legítimos representantes. Una dosis de sabiduría nunca viene mal y poner las barbas en remojo, parece ser el mensaje que subyace en esta multitud que se volcó a las plazas del país, la que evidentemente no está siendo contenida desde la genuina representatividad depositada en quienes se encuentran peligrosamente mas cerca del gobierno que del pueblo al que debieran representar.