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El 4 de abril, en Aimogasta en la provincia de La Rioja se produjo un nuevo femicidio que indigna, pero que pocos hacen algo para que esto se detenga. Noelia Elizabeth Menem, de 27 años fue asesinada de 20 puñaladas por su ex pareja, un tal José Luis Villegas, sobre el cual ya pesaban varias denuncias realizadas por la misma Noelia, y tenía restricción de acercamiento.

Sin embargo, pese a las denuncias y a la restricción, igual llegó hasta ella, en su casa y la asesinó.

Hasta aquí es una crónica más, lamentablemente de femicidios en nuestro país, que ya no horrorizan, ya no asombran, es uno más de tantos. La noticia acá es otra.

En La Rioja, como en toda la Argentina, hay organismos gubernamentales que se crearon para combatir este tipo de violencia, ayudar a las víctimas, brindarles asistencia de todo tipo a ellas y a sus hijos, etc. En La Rioja ese organismo es la Dirección de Asistencia y Protección a la Mujer, a cargo de su directora Ana María Carrizo. Una mujer.

Ante este hecho aberrante hizo declaraciones públicas, diciendo:

ana maria carrizo

Obviamente semejante barbaridad trajo como consecuencia una oleada de críticas de todo tipo, desde organismos defensores de los derechos de la mujer, familiares de las víctimas y repudio de la sociedad en general pidiendo la renuncia de esta señora.

Carrizo se defendió diciendo que no creía que era para tanto lo que dijo, que no era para renunciar, que fue la primera concejal mujer, que hace veinte años viene trabajando en política.

Pero lo más terrible de su retractación es que minimiza la brutalidad de sus palabras aclarando que “se trató de un furcio, una cuestión semántica que asumo totalmente”.

Luego del escándalo, la Secretaría de la Mujer de la Provincia emitió un comunicado donde expresaba su “consternación” ante esos dichos y se tomó la decisión de separarla del cargo.

Indigna. Horroriza. Asusta. Me pregunto cuánto camino nos queda recorrer como sociedad para que estas Ana María Carrizo no sigan existiendo, y menos en lugares que en esencia están echos y pensados para eso.-

Patty Mariño Issler