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Vamos a definir claramente que cuando utilizamos el término “desaparecido” lo estamos haciendo de manera literal, no es una metáfora ni una licencia poética. Y para reforzar nuestra afirmación citaremos textualmente al Genocida Videla.
desaparecidos
Y desde que Macri asumió la presidencia de la nación no ha cesado de desaparecer gente a lo largo y ancho de todo el país.
¿o acaso no son desaparecidos los 2400 trabajadores despedidos de Atucha?
¿o alguien se atrevería a negar que los 100.000 empleados públicos echados y confinados al anonimato son desaparecidos?
¿No son desaparecidos acaso los 16.000 evacuados del litoral argentino?
¿adonde están? ¿quienes son? ¿quien conoce aunque sea una sola historia de esas tragedias a través de los medios masivos?
Son tan desaparecidos como las decenas de miles de trabajadores estatales sin nombre, que “ya no están” “no existen” y por eso el gobierno “no puede hacer nada” que fueron despojados de su fuente de subsistencia, de su dignidad, de buena parte de su identidad. Porque el trabajo nos mejora, nos incluye, nos identifica ante nuestros pares, nos otorga una nota concreta en la armonía social.

Y tantos miles de desaparecidos en democracia, merecen nuestra reacción. No nos merecemos el silencio, una tragedia institucional y social está ocurriendo ante nuestros ojos. Hemos llegado a limites extremos de tolerancia ante la obscena promiscuidad del Gobierno, los jueces y la corporación mediática. 

La historia de nuestro país está plagada de ejemplos de insurrección ante el establishment, valga como ejemplo el Padre de la Patria, don José de San Martín.
El cáncer que está carcomiendo a nuestra sociedad a pasos agigantados amerita aplicar la célebre frase de la comadreja riojana “Cirugía Mayor sin anestesia”  con afilados bisturíes en las manos del pueblo trabajador.

No hay margen para ser “Políticamente correctos” el eje de lo que debería ser la justicia está demasiado corrido hacia la corrupción. Para poner un ejemplo concreto.
Estamos llevando adelante una pelea en la que las reglas son Guantes acolchados y golpes por arriba del cinturón para nosotros. Mientras la mafia encarnada en el poder judicial/mediático, nos golpea con un bate de baseball y nos patea los huevos impunemente.

No puede haber una salida política cuando quienes gobiernan no son políticos, síno corruptos y despiadados empresarios que todo lo miden en rentabilidades y cierres de balances. La república Argentina fué tomada por un cancer muy agresivo. Extirpar tejido hasta el hueso, es la única posibilidad de recuperar la salud republicana.

Daniel Arce