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Melisa Bogarín tenía 30 años y era mamá de una beba de un año y medio. Digo bien. ERA. TENÍA.

Melisa murió de un infarto cuando intentaba negociar la renovación de su contrato en el programa PRO HUERTA en la provincia del Chaco, que estaba a punto de caducar. Debido a lo dispuesto por el ministerio de modernización que dispuso la no renovación de los contratos estatales, se encontraba intentando comunicarle al director del INTA, Héctor Spina la precariedad de su situación laboral, cuando de repente se quedó en silencio y se desplomó. Aunque intentaron reanimarla y fue llevada al hospital, nada pudieron hacer y falleció.

Esto sucedió en Las Breñas, una localidad del interior de la provincia del Chaco. La joven mujer trabajaba hace 8 años en calidad de “contratada” en el INTA, junto a familias campesinas y pobladores originarios. Debido a tan lamentable suceso, las autoridades que tenían una agenda cargada en la zona decidieron suspenderla.-

El marido de Melisa había sido del estado hace poco. Otra muerte más que se suma a la “modernización”.-

Patty Mariño Issler