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Ya se habló mucho en estas últimas horas de la vuelta de Cristina Fernandez al ruedo público. Enfoquemos o intentemos enfocarlo desde otro ángulo, de uno un poco más frívolo si se quiere. Desde el ángulo televisivo. Del rating. Porque, sin querer o queriendo, se produjo una batalla del minuto a minuto entre la ex presidenta y el actual presidente, quien, aunque pocos se enteraron, a una hora de estar hablando Cristina en Comodoro Py, Mauricio Macri comenzaba su alocución desde un territorio más ¿amable? la capital salteña, donde junto al gobernador local Urtubey y el ministro Bullrich estaban en un acto oficial entregando diplomas a estudiantes de pueblos originarios.

Ambos discursos acapararon toda la atención televisiva, tanto de aire como de cable, aunque con dispares resultados en cuanto a términos de audiencia se refiere, y también fue muy dispar la televisación de ambos eventos, ya que el discurso de CFK estuvo en directo y sin interrupciones en absolutamente todos los canales de noticias del cable y todos los canales de aire interrumpieron su programación habitual para transmitirlo (¿a qué me suena esto?… ¿Cómo era lo que tanto criticaban? Ah, si, cadena nacional!) El acto de Mauricio solo pudo verse a través de la TV Pública.

Según la cuestionada medidora de audiencia IBOPE, las palabras de Cristina dispararon los niveles de audiencia, en un horario y día poco habitual para que esto ocurra. Tanto es así, que la señal de noticias oficialistas TN marcó un pico poco habitual de 6.8 puntos y C5N llegó hasta casi los 5 puntos, mientras que la Televisión Pública, con las palabras de Macri lograron apenas un pico máximo de 1.8 puntos a cuatro minutos de iniciado su discurso.

Está bien, podrán decir que era obvio, que la expectativa por las palabras de la ex mandataria debido a la ausencia generaba más atención, pero también podemos comparar con otro hito del presidente, como fue la apertura de las sesiones ordinarias el 1 de marzo, lo cual también fue superado en términos de números de audiencia, y por mucho.

Es una mirada más, desde otro ángulo a un hecho histórico. La ya clásica pelea de audiencia se “coló” sin querer queriendo en la política.

Miren y comparen.-

Patty Mariño Issler