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Puede parecer de extrema audacia, acusar al gobierno de “totalitarismo explícito” pero es fácilmente demostrable, que detrás (o adelante) del discurso aparentemente “dialoguista” subyace un totalitarismo inmundo que no resiste análisis.
¿En que lugar del Universo Democrático funciona esa idea de “todos unidos construyendo”? La democracia mas deseable es la que consigue hacer convivir las antinomias mas extremas. ¿De que rayo sagrado tomaron la idea de que no se puede construir nada aún estando en las antípodas ideológicas?

Frases que parecen lindas como “Vamos de lo que somos a lo que podemos ser” proponiendo una manera inequívoca de avanzar hacia ese objetivo.
O plantear sin ruborizarse “Todo lo hecho por el gobierno anterior fué un desastre”
o “Tenemos que dialogar para conseguir consensos” cuando la matriz estructural del país no está abierta a discusión y solo se plantea discutir los temas secundarios.
Un claro ejemplo, es el pago a los Buitres.  No consultaron a nadie sobre que tipo de acuerdo era el mas conveniente, síno que fueron ellos quienes firmaron montos y fechas, y luego “abrieron al diálogo” se paga esto en la fecha que nosotros decidimos o todo se va al infierno.

Cuando leemos un poco de historia, comprendemos que esa estrategia de “unión tras un ideal” es el discurso inequívoco de los peores dictadores que sufrió la humanidad.
Nada bueno se construye en manada. La salud en cualquier relación social está marcada por la tensión. La mansedumbre amorfa de la vaca que es llevada al matadero no aplica para la construcción de una sociedad democrática.

En 12 años de Kirchnerismos, los gobierno de Nestor primero y de Cristina después dieron muestras cabales de construcción de sentido social con una oposición furiosa cuasi fundamentalista, en la que llegaron a desactivar el congreso con sus ausencias y negativas a debatir, hasta el extremo de no aprobar el presupuesto nacional.

Ello no impidió una gestión de cara al pueblo, en donde la gran mayoría de los sectores sociales se vieron favorecidos por las medidas. Claro que para esto fué necesario afectar intereses muy poderosos, los mismos que hoy escriben el libreto diario de los títeres del #Cambio.

 

Daniel Arce