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Lo bueno, lo malo y lo feo:

Cuando en la Argentina había un buen plan económico, se subsidiaba a la industria petrolera, cuidando de mantener el precio de las naftas por debajo del valor en los países vecinos, por lo que los usuarios de otros países cruzaban a la Argentina a cargar combustible, con lo que aumentaba la demanda y eso generaba mas actividad petrolera, con lo que el estado recaudaba mas, compensando subsidios y aumentaban los puestos de trabajo.

Cuando se aplica una política económica perniciosa como la actual, el estado sigue subsidiando a la industria petrolera, pero aumentando su precio artificialmente por arriba del valor en los países limítrofes, lo que hace que los Argentinos crucen a otros países a cargar combustible, lo que reduce la demanda de trabajo y la recaudación de impuestos por parte del estado Argentino, lo que torna inviable la política de subsidios y culmina con la destrucción de esa industria.

Este es nada mas que un ejemplo que no representa una cifra muy significativa en la recaudación ni en la cantidad de fuentes laborales, en su etapa inicial, pero cuando multiplicamos este ejemplo por cada una de las áreas comerciales y de producción, desembocamos en un lamentable tobogán que conduce a nuestro país al fango de la ignominia de las políticas neoliberales.

Daniel Arce