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En la primera elección de la era Macrista, a solo 6 meses de su asunción, en la que el propio presidente se puso al frente de la campaña, pidiendo el voto para el candidato de “Cambiemos” en Rio Cuarto, Córdoba, la misma localidad en la que arrasó obteniendo el 70% de los votos en el ballotage de 2015

Macri y su séquito aliado Recibieron munición gruesa en la linea de flotación, por parte de una población que no come vidrio y percibe que la deplorable gestión de la alianza de los globos y la alegría, nada tiene que ver con las promesas de campaña, ni con el relato “del túnel oscuro del que comenzaremos a salir en el segundo semestre”

El resultado de las elecciones favoreció con amplitud a Juan Manuel Llamosas, quien se impuso con el 46,55% de los votos, sobre el postulante de Cambiemos, Eduardo Yuni, con el 32,77% dejando a las claras que la desaprobación a la gestión de la Alianza “Cambiemos” es a esta altura inocultable y que el radicalismo está cosechando los frutos de su apoyo a un proyecto de derecha, traicionando las bases fundacionales de su partido, que permaneció encaramado al poder en la localidad de Rio Cuarto durante los últimos 12 años y al que la ciudadanía le puso puso punto final con su voto, cuyo caudal es incluso inferior a la primera vuelta de las presidenciales 2015. Lo que en el barrio habitualmente llamamos “una paliza memorable”

Todo apunta a que la pérdida de mas del 50% de votos de la Alianza de Gobierno en esta elección es nada mas que una pequeña bola de nieve que irá creciendo en cada elección venidera y que el pedido de Macri “Por Favor votá a nuestro candidato…” no rinde los efectos esperados porque ya se le agotó el crédito político y la legitimidad para demandarle cualquier cosa a los electores. Por lo que una vez mas se cumple a rajatablas la máxima que reza “Se puede mentir a muchos durante poco tiempo o se puede mentir a pocos mucho tiempo, pero no se puede mantener engañados a muchos todo el tiempo”