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Las diputadas opositoras, Juliana DiTullio y Elisa Carrió protagonizaron ayer un duro cruce en redes sociales, más exactamente en el twitter. A cuento de qué? y … de nada realmente. Evidentemente la blonda chaqueña estaba aburrida y no encontró mejor cosa que atacar a la kirchnerista por una sociedad que mantuvo hasta el año CALENDULA S.R.L., de venta de ropa de bebés.

Obviamente, si hay algo de que peca la DiTullio no es precisamente de quedarse callada cuando la buscan. Y la encontraron.

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Ni lerda ni perezosa, respondió la diputada Di Tullio con una alusión “velada” al ausentismo de la diputada todavía del espacio Cambiemos (por ahora, recordemos que ya pasó por vaaaaaaarios espacios políticos, y según dicen, está a punto de pegar el portazo en cualquier momento) a su trabajo en el Congreso de la Nación Argentina, donde más son las veces que se encuentra ausente que presente en las sesiones semanales a las que debería asistir para no ser considerada un “ñoqui”.

“¿Usted me está acusando por tener un negocio de ropa para niñ@s que atendía yo personalmente cuando iba a RGL? ¿Algún ilícito?”

La legisladora kirchnerista aclaró que vendió su parte en el negocio Gimos el año pasado. “Si me quiere preguntar algo más, yo estoy todos los días en el Congreso. No la veo a usted casi nunca”, chicaneó.

Y terminó dándole un consejo, “fíjese usted la info que le pasan, podría evitar hacer papelones”

Chicanera al cuete, que le dicen. Totalmente innecesario, diría yo a la denunciadora serial.-