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Tal como estaba previsto volvió Cristina y como si se tratase de un conjuro cósmico, llovió de nuevo, tal como en Comodoro Py. Pero la lluvia fría no fue impedimento para que miles de personas. Porque eso son/somos. PERSONAS, aunque los medios de la alegría se hayan desgañitado categorizando a los concurrentes a Aeroparque como “militantes” y ubicándolos ipso facto un escalón por debajo de “la gente”.

Y lo vivido en el la vuelta de CFK, cuadra como anillo al dedo con lo expresado por el Gran Eduardo Galeano “…Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende.” Porque ese es el fenómeno inexplicable, ajeno a los pobres espíritus que nunca conocieron las alturas ni las profundidades del AMOR. Y ojo! que no se interprete “pobres espíritus” como que no se hayan enamorado del Proyecto Nacional y Popular. Lo que quiero decir, es que solo quien ha estado profundamente enamorado, comprende el enamoramiento ajeno y no presupone un interés económico o miserable de cualquier tipo, para realizar sacrificios inimaginables en pos de su objeto amado.

Hay unos pocos seres en el planeta consiguen brillar con tanta luz que encandila y calienta los corazones, que llama al silencio reflexivo y al canto y al baile. Cristina Fernandez de Kirchner es una de las privilegiadas poseedoras de esa “piedra de toque” (claro que esa luz es imperceptible para los que están cegador por el odio).
Desde [Sin Censura] celebramos la vuelta, celebramos la vida, celebramos el amor y fundamentalmente, celebramos esa luz tan intensa que irradia Cristina Fernandez de Kirchner, que ilumina “el oscuro tunel sin salida a la vista” en el que nos ha metido el Gobierno Macrista.

Dani Arce