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Ante la intensidad del acontecimiento, cuesta decidir sobre cual de los piolines empezar a recoger para organizar aunque sea mínimamente las consignas, porque si nos limitamos a hacer una lista de expresiones vertidas por la Presidenta Cristina Kirchner en el programa de Roberto Navarro, corremos el riesgo de pasar por alto algún ítem fundamental como lo es la exigencia explícita de CFK por una auditoría de toda la Obra Pública de los últimos años.

Cualquier Juez o fiscal con un mínimo de decencia y sentido común, cosa que obviamente no es exigible a Bonadío, Marijuan y demás títeres siniestros del poder económico, deberían haber recogido el guante ya a esta hora y declarar públicamente dicho interés. O porqué no, cualquiera de los Legisladores Nacionales, tan deseosos de otorgar “gobernabilidad” a Macri a cualquier precio. Aunque dicho costo se mida en miseria futura para nuestros niños o jubilados, deberían emprender dicha misión.

Ese pedido, que a buen entendedor sediento de “Honestidad y Justicia” no prosperó, no fue tapa, no tuvo eco. Por el contrario se puso el foco en la espuma del “Rating” o en el detalle de que no estuvo en persona síno que fue una comunicación telefónica. Una vez mas el árbol ocultando el bosque. Una vez mas los cruzados de la honestidad y la decencia, cuando se pone sobre la mesa la verdadera herramienta para poner blanco sobre negro, y llamar al honesto, honesto y al ladrón Macri, Ponen su cara de idiota número cinco y miran hacia arriba como quien ha descubierto a un sapo en la punta de un pino.

Y quiero dejar muy claro que las expresiones vertidas con anterioridad, están expresamente dirigidas a quienes han difamado y lo continúan haciendo, repitiendo como patéticos autómatas recitando zócalos de tv o frases prearmadas de sicarios políticos con chapa de periodistas. Ante una propuesta de esta naturaleza no debería haber ninguna duda. TODOS deberíamos tomar conciencia, de que la sociedad argentina se encuentra ante una encrucijada. Podríamos poner a la Justicia en su lugar, actualmente ocupado por un monopolio comunicacional que baja el pulgar y ordena hacer tal o cual cosa a jueces y políticos corruptos y genuflexos, que no tienen mas remedio que obedecer dichas órdenes para que sus sucios traseros no sean tapas de los diarios de sus patrones.

Daniel Arce