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Desde chiquitos aprendimos eso de “los tres poderes republicanos independientes” que a poco andar descubrimos que no eran tan independientes ni “tan doncella la su dama” no obstante y a pesar de esporádicos y no tanto, usurpadores de las cabezas de esos poderes, a saber, Judicial, Ejecutivo, Legislativo, por distintos impresentables e inútiles de fuste, la cosa funcionaba con altibajos, hasta razonables si se quiere por la naturaleza misma de la disputa del poder público.

Pero lo que se observa desde el advenimiento de la troupe de la alegría, intitulada #Cambiemos, es inédito en la historia del último período de estabilidad democrática (como mínimo) Ya que al observar por ejemplo el funcionamiento actual de los tres poderes del estado, apreciamos sin mucho esmero, que son inocultablemente títeres patéticos del poder económico/mediático.

El poder ejecutivo: Es quizá el mas flagrante de todos por lo pornográfico de haber ocupado todos los ministerios mas trascendentes con CEO´s de Corporaciones Trasnacionales y teóricos del neoliberalismo gestionando a cuatro manos en beneficio directo e inocultable de su propio pecunio, todo bien camuflado bajo rios de tinta y milenios de TV basura que hablan de temas políticos/policiales, ocurridos en la gestión anterior y obteniendo pingües beneficios por sus favores de propaganda.

El Poder Legislativo: Observamos azorados, como el Congreso Nacional ha trasmutado en una Fiscalía de asuntos policiales, con anexo de escribanía, en el que la mitad de los legisladores denuncian permanentemente actos de corrupción pasados y la otra mitad parece una jauría perruna ladrando al paso de los camiones, deshaciéndose en críticas ante cada proyecto pernicioso que envía el ejecutivo, para terminar levantando la manito y aprobarlos convirtiéndose en alegres cómplices de la desgracia del pueblo argentino. Y por supuesto que cada tema es una danza coreográfica espasmódica siguiendo los pasos de las tapas de diarios y zócalos de Tv.

Y que decir del Poder Judicial: que ha ocupado el lugar del poder ejecutivo, decidiendo sobre temas estrictamente políticos y persiguiendo a ex funcionarios de manera escandalosa, al ritmo del minué mediático, revoleando las faldas de manera grotesca emparejados a patéticas e impresentables legisladoras sin ningún tipo de construcción política, cuyo único capital, es la denuncia escandalosa e incomprobable.

Aquella vieja expresión del “cuarto poder” (en referencia a la prensa) ha cobrado un vigor inusitado convirtiéndose en el primer poder de la República y el viejo titiritero ha retomado los piolines de la marioneta política, haciéndolos bailar al ritmo de sus mas mínimos caprichos. Hoy La República es un cascarón invadido por gusanos y el único antídoto conocido hasta la fecha es la reacción social y popular, que parece no estar muy lejana en el horizonte.

Dios salve a la República!
Viva la Patria!

Daniel Arce