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Uno de los temas que puedo tocar con algún conocimiento acabado, es sobre ese asunto llamado “Marketing” que no es otra cosa que un “Conjunto de técnicas y estudios que tienen como objeto mejorar la comercialización de un producto” y para ello, el primer paso indispensable es “generar una necesidad” e ipso facto “ofrecer el producto que satisfaga esa necesidad”

Estamos al tanto de que vivimos tiempos de “Marketing Político” y ello no es otra cosa que reemplazar por ejemplo un alimento para perros por una persona.

Ya se que suena brutal, pero de eso se trata, observando algunas variantes que afectan la esencia inicial del Marketing y. Digámoslo de una vez. CON TRAMPA.

Porque a continuación demostraré que hay una diferencia sustancial que convierte al márketing en una estafa lisa y llana. Agua va!

La empresa x lanza un nuevo alimento para perros, pongamos “delicious pleassure dogs premium” que tiene un paquete brillante y colorido en cuya etiqueta hay un perro sonriente junto al plato repleto de “delicious pleassure dogs premium” y en la publicidad televisiva, vemos a ese mismo perro bailando la “Danza Húngara Nº 5” de Johannes Brahms ante su amo, con lo que consigue un plato rebozante de “delicious pleassure dogs premium”

Hasta aquí el marketing, pero con frecuencia resulta que cuando compramos el dichoso alimento, nuestro perro nos mira con cara de odio, como preguntándonos ¿vos me viste cara de polilla para darme esta porquería preparada con aserrín?
A lo que el cariño que le profesamos a nuestra mascota nos empujará a “pasar a pérdida” el “delicious pleassure dogs premium” y cambiar de marca, por otra con la que nuestro perro se encuentre mas a gusto.

Pero ¿que pasa cuando el alimento para perros es reemplazado por un político? Exacto! NO PODREMOS CAMBIAR DE MARCA. Porque nuestro voto, implica haber firmado un contrato con el político “delicious pleassure dogs premium” POR 4 AÑOS.
Y si ese político resultó ser solo un paquete brillante y colorido sumado a una publicidad televisiva en la que la gente bailaba la “Danza Húngara Nº 5” de Johannes Brahms, cada que el mismo aparecía en escena, pero que en realidad dicho político, era un adefesio de aserrín amasado, incomible y asqueroso, no tenemos forma legal de “cambiar de marca”

Pero esto no es todo! porque la cosa puede ser aún peor!
Y eso ocurre, cuando después de haber probado a ese político hecho de aserrín extrusado, nos siguen cobrando mes a mes ese contrato en forma de impuestos, para hacer mas y mas publicidad de ese maldito perro bailando la “Danza Húngara Nº 5” de Johannes Brahms, intentando convencernos de que el “delicious pleassure dogs premium” es el único y mejor alimento al que puede aspirar nuestra querida mascota.

Y EN ESO SEÑORAS Y SEÑORES CONSISTE LA GRAN ESTAFA DEL AFAMADO “MARKETING POLÍTICO”
Cualquier coincidencia con la realidad no es coincidencia. ES MARKETING!

Daniel Arce