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Haz lo que digo más no lo que yo hago. Tal parece ser el principio rector de los actos de los funcionarios del gobierno macrista. Ayer fue denunciada la concesionaria del ministro de transporte, Dietrich S. A. por los legisladores de la oposición del municipio de Morón, por ser el único oferente en una licitación, y se supo que ya había pasado lo mismo en los municipios de Tres de Febrero y de Vicente López. Ah, y como si fuera poco, la agencia fue la responsable de blindar el vehículo en el que se traslada el titular de la AFIP. Y también participa en una licitación privada con el gobierno de la Vidal.

En Morón, los funcionarios aceptaron la oferta para la compra de dos camionetas Volkswagen Amarok, y 10 Volkswagen Polo blindados a la única oferente, que oh, casualidad, era Dietrich S.A., perteneciente a la familia del ministro.

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Según adujeron desde el bloque de Cambiemos, el argumento fue que era un pedido directo del ministerio de Seguridad, ya que eran los únicos que podían realizar el trabajo. De todas maneras, a último momento, y forzados por las circunstancias, incorporaron otros dos presupuestos, obviamente superiores.

Situaciones similares se dieron en los municipios de Tres de Febrero y Vicente Lopez, donde los intendentes adquirieron autos blindados a la empresa del ministro Dietrich, la polémica radica en la cláusula de CONFIDENCIALIDAD, por la cual los funcionarios no pueden acceder a los montos que pago el municipio por la transacción.

Hace pocos días, tras una investigación del periodista Alejandro Bercovich, se develó que el titular de la AFIP, Alberto Abad, había ordenado blindar el Volkswagen Vento que le habían asignado oficialmente. Pero, oh sorpresa, se supo que el trabajo se le había asignado, vía licitación privada por la módica suma de $350.246 a Dietrich S.A.

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En fin, el “mejor equipo de los últimos 50 años” parece que en la prueba de la blancura pierden por goleada. No estaría viendo a la horda de indignados en cadena nacional haciendo piquetes mediáticos y denunciando hasta el hartazgo. En fin…

Patty Mariño Issler