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Mientras la tan mentada audiencia pública por el tarifazo está a la vuelta de la esquina, el Ministro Aranguren está presionado por todos lados. Y, aunque no lo crean, la que sale en su auxilio es la que debería estar a la cabeza de la fila de demandantes. Estoy hablando de la ultramacrista a cargo de la Oficina Anticorrupción Laurita Alonso.

Desde el principio de su gestión, la funcionaria, que parece que no estaría entendiendo bien en qué radica la responsabilidad de la oficina que regentea, se enfoca en hacer recomendaciones al gabinete de cómo borrar las huellas de sus vinculaciones con el mundo empresario y el poder fáctico (todo lo contrario de lo que debería estar haciendo).

Si bien, desde el inicio se señaló la incompatibilidad manifiesta que existe entre el puesto y las acciones de la empresa SHELL que el ministro aún posee, para la funcionaria no existe ninguna normativa que impida dicha cuestión. Es más, el ministro facilitó que bajo su gestión la empresa SHELL ganara varias licitaciones.

alonso

 

En fin, habría que darle a Laurita el manual de sus funciones, ya que en lugar de luchar contra la corrupción, tal como reza el nombre de la oficina, se mantiene ocupada en enseñarle a los amigos del gabinete como “ser un poco más prolijos”.-

Patty Mariño Issler