Compartir:

Con el mayor de los respetos me dirijo a usted Señor Presidente, movido por sus declaraciones públicas respecto al pedido a la justicia de libertad, para la “gente de bien” y “trabajadora” que ha sufrido el contratiempo de asesinar a algún malviviente como yo, que ha tomado el camino equivocado.

Antes que nada, tal como reza el título de la presente, yo elegí ser delincuente. Porque eso, como todo en la vida es una decisión sabe?. Y yo tomé mis decisiones, que han marcado mi vida, tal como relataré a continuación

Primero, elegí nacer en el año 1991, (tengo 25 años) en un barrio donde había hambre, como en la mayoría del pueblo argentino y para empeorar las cosas elegí nacer en un hogar donde la violencia y el alcohol eran la norma no escrita. Además elegí que a mi barrio lo empezaran a poblar cada vez mas gente violenta y con adicciones y problemas de delincuencia juvenil.

Elegí que mis padres no me mandaran a la escuela mas allá de la primaria, porque tenían en sus vidas problemas mucho mas importantes que mi educación. También elegí que la mayoría de la gente que conocía participara de los saqueos de 2001 y entonces me largué a ser parte en lo que hacía la mayoría cuando tenía solo 10 años.

Y así fui acumulando malas decisiones como la elección de mis amistades, porque erróneamente me acerqué a quienes me aceptaron tal como era, mal vestido, mal peinado, con mi forma de caminar y gesticular que aprendí en el barrio. No tuve la claridad de elegir rodearme con gente bien. Quizá haya sido porque esa gente, me miraba con esa mezcla de desprecio y asco, como quien mira a una rata alimentándose en la basura podrida.

Fueron muchas, demasiadas elecciones erróneas de mi parte, fue estúpido drogarme aquella primera vez, tan solo porque todos mis amigos lo hacían y porque no tenía a la vista algún ejemplo que hiciera otra cosa. Mas estúpido aún fue decidir transformarme rápidamente en un adicto a esa sustancia que por un ratito me hacía sentir, poderoso, invencible, sentirme como un héroe que podía tomar decisiones por mi mismo. Y así decidí hacer lo que fuera, por volver a ser de a ratitos, como en realidad quería ser y esa decisión incluía la de “salir de caño” para “luquear a algún gil”

Obviamente estoy arrepentido de haber elegido el camino de la delincuencia, otra hubiera sido mi vida si yo hubiera tomado otras decisiones, así como usted señor presidente, que eligió ser hijo de Franco Macri y eligió tener siempre mucho mas de lo que necesitaba, además de rodearse de ejemplos que para “luquear” a millones de giles no necesitaba “salir de caño” sino que podían hacerlo confortablemente desde su computadora.

Pero es tarde para arrepentimientos, espero que Dios me de el perdón que me niega “la gente bien”. La misma gente que en este momento me está pateando la cabeza en el piso, mientras me desangro y la luz y los insultos se van desvaneciendo, pero en un último destello de conciencia pienso, que finalmente he tomado una buena decisión, morir como he vivido, despreciado y lacerado por un dolor que usted jamás conocerá, señor presidente.

Atte. “Un Delincuente menos”

Por: Daniel Arce