Compartir:

Macri, argumentando que los aviones de la flota presidencial son viejos y necesitan demasiadas reparaciones, decidió venderlos a todos y alquilar una flota para el uso de su gobierno aumentando el número de la flota oficial a 8 aeronaves.

flota

La empresa Unicos Air fue la que se quedó con la herencia de los aviones de la empresa de la familia Macri MacAir Jet cuando esta fue vendida a Avianca. Y da la casualidad enorme que los requisitos de la licitación presidencial coinciden exactamente con los de la flota que puede ofrecer el hombre de los negocios aéreos de Macri. Cualquiera mal pensado diría que esto fue echo a medida.

En otras palabras, el Presidente alquilará los aviones que ya vendió para seguir usándolos a costa del Estado, facturando el uso  a una empresa “vinculada”.

La operatoria de la licitación casi ni esconde que fue armada a medida. La flota que el presidente ordenó alquilar tiene una coincidencia exacta con la flota de MacAir Jet, la empresa que hasta hace poquito integraba el grupo SOCMA, propiedad de la familia Macri. Y el único que se presentó a la licitación es casualmente Diego Colunga Campos, uno de sus ex gerentes, quien se quedó con una empresa melliza, Unicos Air.

El padre, Carlos Colunga, ahora se desempeña como CEO de Avianca, y uno de los hombres que fija la política sobre Aerolíneas Argentinas, junto al ex directivo de la chilena Lan y actual vicejefe de Gabinete, Gustavo Lopetegui.

Colunga, además se desempeña como gerente de MacAir y de Patagonia FlightsHace algunas semanas, el empresario colombiano Germán Efromovichanunció la compra de MacAir. Sin embargo, Colunga pasó a ser su CEO y su flota de jets y aviones parecen haber quedado a disposición de Unicos Air. Y ahora, son los más firmes candidatos (y los únicos)  a quedarse con el contrato del Estado, en reemplazo de los ya famosos Tango 01 y Tango 04, que para Macri, son “viejos” a pesar de ser usados hasta el último día por la presidenta Cristina Fernandez de Kirchner.

colunga-campos

En síntesis, Macri plantea incrementar la flota presidencial en el mismo acto, llevándola a ocho aviones. Nuevamente el Estado vende y paga el servicio a los privados, o sea, se descapitaliza y aumenta el gasto.

Debe ser que ya estaban acostumbrados a esos aviones, aquerenciados. La diferencia es que ahora las facturas las pagamos todos nosotros en vez de su familia.

Patty Mariño Issler