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Victimización mediática. Si, eso fue. Los fiscales responsables de investigar las supuestas agresiones al Presidente en Mar del Plata aseveraron que no hay “prueba alguna” para asegurar que atentaron contra el presidente. También rechazaron que exista un plan para desestabilizar su figura.

El grupo de fiscales que se ocupó de las investigaciones correspondientes para esclarecer las supuestas agresiones al presidente y el complot para desestabilizar la investidura presidencial fue más que contundente. El plan para desestabilizar NO existió. Sólo fue una victimización mediática.

Lo que si existió, lo único, fue una piedra que fue arrojada por un joven de 16 años, que fue llevado por sus padres a tribunales. Y que los fiscales, Mónica Cuñarro, Alejandro Cantaro y Marcelo Molina, no le encontraron filiación partidaria alguna.

El juez que se encargó del caso, ordenó realizar tareas de espionaje contra una organización política por prejuicios contra ella. Algo que es totalmente ilegal y por lo que se ganó varios cuestionamientos del grupo de fiscales.

No existe “indicio o prueba alguna, ni el más mínimo, sobre la existencia de un complot, conspiración, sedición, plan armado o siquiera mínima estrategia colectiva para atacar, amenazar, incitar a la violencia, intimidar o de cualquier otro modo poner en riesgo cualquiera de los bienes jurídicos tutelados respecto a la vida, salud o libertad ambulatoria o de determinación del Presidente y mucho menos un desestabilización estatal. Lo mismo rige para la gobernadora María Eugenia Vidal”, sostienen los fiscales.