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Mauricio Macri tiene muchas carencias, las cuales no voy a enumerar ahora, no se asusten (no terminaría más). Pero una de las más evidentes es la falta de originalidad a la hora de realizar sus actos marketineros. Tomemos por caso la foto casi calcada de él en su despacho con una Antonia corriendo a sus brazos (por detalles no es igual a la del presidente Kennedy).

Ahora, emulando a una verdadera líder política, él también va a hacer un acto para recordar a Hipólito Yrigoyen. Y de paso, aplaca un poquitín a los muchachos de la boina blanca, que desde el principio de su gestión vienen reclamando más espacios relevantes dentro del gobierno, cosa que hasta ahora no han logrado.

Intentará con el acto enviar un mensaje de unión más que nada  para que la tropa de la UCR no siga enviando a través de los medios las criticas que suelen ser álgidas. Y a la vez intentará restarle terreno al conquistado por Cristina la semana pasada en el multitudinario acto en el miniestadio de Atlanta.

Obviamente, no serán los mismos radicales los que participarán del acto. Los que se sentarán con Macri, serán los que se encuentran un “poquitín” más a la derecha que Santoro, Moreau o Mempo Giardinelli. El gran Raúl Alfonsín se debe estar revolcando de furia en su tumba.

Según relata el diario Página 12, un sector de los radicales más díscolos se reunirán con Martín Lousteau de cara a las elecciones del año próximo, que hasta donde sabemos sigue militando en las hordas de Elisa Carrió. Es por eso que las intenciones de Mauricio será tratar de alinear tras de su imagen las tropas de todas las fuerzas que integran Cambiemos. ¿Lo logrará?

Patty Mariño Issler