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Otra vez, en una estrategia que pudo haberles servido en otros tiempos, cuando no eran gobierno, cuando no estaban en la gestión, y sus promesas eran sólo eso, promesas maravillosas de un futuro brillante, salieron a timbrear los funcionarios de Cambiemos.

Al ministro Prat Gay le tocó en suertes las calles de la localidad bonaerense de Pilar junto al intendente, Nico Ducote. De estos eventos, que por lo que sabemos, ya casi no acompañan “voluntarios” como ellos le dicen (nunca militantes, eso es mala palabra, puaj) y dejan como resultado las redes inundadas de selfies con “supuestos ciudadanos comunes”. Obviamente no dejan nada librado al azar, o eso intentan al menos. Iban a transitar unas pocas cuadras por un “barrio amigo”, clase media alta, las casas a visitar habían sido contactadas con anterioridad y avisadas de la visita.

Aún así, se llevaron una gran sorpresa. La primera señora que los atendió se sorprendió mucho (qué bien actúa, habrán pensado) y los dejó hablar por unos minutos. Y a continuación, les cortó el chamuyo le espetó al rubio ministro mirándolo directamente a los ojos en un tono amenazador:

“Papito, uds. son peores que los K, me tienen harta porque solo hacen cagadas”

Sin palabras, Prat Gay intentó sortear el incómodo momento con una sonrisa y salieron huyendo del lugar. ¿Qué pasó?

Un avispado voluntario dijo, al fondo, medio escondido; “nos equivocamos la altura de las calles” explicación que no pareció conformar al ministro, y menos cuando le dijeron que estaban a 200 m. de su lugar de destino. ¿Caminando? dijo, mirando sus bonitos y carísimos zapatos cubiertos de polvo.-

Patty Mariño Issler