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La semana pasada, en días cargados de movilizaciones en contra de la violencia de género, con muchas emociones a flor de piel de la opinión pública, la gobernadora Vidal, de la provincia de Buenos Aires tomó la decisión de adherirse al protocolo de aborto no punible recomendado por la Corte Suprema en el año 2012. Fue muy festejado en los sectores que vienen reclamando hace mucho sobre este tema.

Pero poco duró el festejo, ya que la gobernadora tuvo que ceder ante las presiones de sectores de su espacio vinculados a la Iglesia hicieron que deba revertir su decisión.

La reacción de la Iglesia católica fue inmediata. Emitieron un comunicado de la Asociación Familia por la Paz. Pero es en su propio gabinete donde se le complicó más la cosa, ya que tenía las dos vertientes, por un lado estaba la postura de la ministra de salud Zulma Ortíz, que mantiene una posición firme y muy clara al respecto, con un fuerte compromiso por la salud pública, y por el otro está la postura del secretario de Legal y Técnica, Julio Comte Grand, es una reconocida personalidad del Opus Dei, y su peso en el gabinete bonaerense es mucho más fuerte que el de la titular de Salud.

En fin, la resolución firmada quedó sin efecto. Las presiones pudieron con la voluntad,.

Patty Mariño Issler