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El procesamiento a Lázaro Baez va en busca de romper el récord de otro “eterno” procesado: Amado Boudou. El ex vicepresidente y su defensa piden a gritos que se eleve todo a Juicio Oral y nada pasa todavía. La defensa de Lázaro Baez pide exactamente lo mismo y le responden que no hay los elementos mínimos probatorios para elevar todo a juicio oral. Sin embargo ambos ocuparon zócalos televisivos o tapas de diarios desde hace larguísimo tiempo. Por que una cosa es lo estrictamente jurídico y otro lo deleznablemente mediático. De cien procesos solo un 10% llega a Juicio Oral y de ese 10 % solo un pequeño porcentaje es condenado en base a pruebas irrefutables. Mucho ruido y pocas nueces.
La reticencia a llegar al Juicio Oral se debe fundamental mente a dos causas:
1) Como ya dije, se necesita una base mínima de pruebas sustentables que lo justifiquen (algo que no sucede en los procesos a Boudou y Baez).
2) En un juicio oral se ponen todas las cartas sobre la mesa y se acaban los chusmeríos mediáticos insostenibles en un Juicio ajustado a derecho y con todas las garantías judiciales presentes. En un set de radio o televisión o en las páginas de una revista o diario se puede (y de hecho se hace) decir lo que se le cante,en un juicio hay que respaldar esos dichos con pruebas fehacientes y comprobables. Ahí se acaban los versos. Por el contrario causas llenas de testimonios directos de sus victimas y pruebas documentales sólidas como la que investiga la adquisición de Papel Prensa por los Diarios Clarín,Nación y La Razón duermen en los cajones de fiscales y jueces que no mueven un dedo ante tal vendaval probatorio. En un extremo y otro de los casos cierto sector del Poder Judicial va en contra de lo que debería ser su única meta: que la verdad salga a flote y se haga justicia…….
Sepa el pueblo informar.
Tomado del muro de
Juan Carlos Planas