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A partir de la presentación del proyecto de Voto Electrónico por parte del Gobierno Argentino, la voz de alarma se hizo oír entre los especialistas en seguridad informática, quienes al unísono se pronunciaron en contra del sistema que presenta vulnerabilidades diversas en su concepción y aplicación, aportando pruebas concretas de cómo es posible a partir de un celular de gama media, conocer el voto e incluso modificar su contenido (lo que vulnera el secreto del voto previsto por el Art. 37 de la Constitución Nacional) hasta la prueba más irrefutable de todas, que consistió en la denuncia de la propia empresa a un Hacker “por haber alterado la información del sistema”

Aún así el proyecto avanzó en la Cámara de Diputados y obtuvo media Sanción, con defensas ridículas de Diputados como Sergio Massa, quien argumentó asuntos climáticos para defenderlo, SIC: “las colas de gente bajo la lluvia”…

Como corolario del concierto de desatinos, tanto de legisladores oficialistas como muchos opositores, se llevó a cabo una videoconferencia organizada por la Conferencia Internacional de Software Libre (CISL) en la que se le preguntó, al mismísimo Julian Assange Creador de Wikileaks quien sin dudas es la palabra más autorizada del planeta en lo que a seguridad informática se refiere, quien se despachó con conceptos lapidarios al sistema de “voto electrónico” con frases tales como 

“Es una locura absoluta, ya que es muy fácil de manipular”
“los controles no dan certezas…”
“Además, la gente que votará en los comicios no puede saber si los controles que supuestamente existen, realmente se establecerán.”
“Para una votación presidencial, es una locura absoluta establecer el voto electrónico”
“como experto en seguridad, el voto electrónico es un suicidio para elecciones nacionales. La criptografía es fácilmente modificable”.

 

Al parecer, los dichos de Assange, no cayeron en saco roto y los senadores (rápidos de reflejos como siempre) comenzaron a sospechar que algo no estaba del todo bien, por lo que en principio negociaron un acuerdo entre los bloques FPV y Massismo para realizar modificaciones en el proyecto y admitir la pantalla táctil eliminando el uso del chip, lo que para cualquier ciudadano honesto resulta absolutamente razonable, ya que rescataría lo mejor del sistema (la impresora) desechando lo que sin dudas, son las puertas abiertas a un “Fraude Patriótico” 2.1. Esto como no podía ser de otra manera, desencajó al presidente, quien calificó de “Locura” al cambio introducido en el proyecto de ley, porque aunque no lo diga, es un impacto certero a la línea de flotación del Titanic de la alegría, que hace rato se estrelló con el témpano, a pesar de que la orquesta sigue tocando en la cubierta como si nada grave estuviera ocurriendo.

Daniel Arce