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En otra notable producción de “El Cadete” que día a día levanta la puntería y se va convirtiendo en un experto en “tiro al pichón” esta vez aparece en el piso rodeado de una banda de forajidos con sus rostros ocultos, que al ritmo de la música y la alegría despojan a Navarro de su dinero y lo suman a “la bolsa” con otros dineros de otras gentes, para destinarlo al lavado (cualquier parecido con la realidad, quizá no parece ser una coincidencia)