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Luego de que la robusta cantante con corte de pelo “colimba style” se despachara con esa transparencia prístina que tienen los devotos del macrismo, sobre el desprecio por lo diferente con su frase “no me gusta” que dos chicas se besen apasionadamente en un café” el infaltable Jay Mammón clavó un tuit, que invitaba a la reflexión.

Pero ante esa reacción salió al cruce un menos reflexivo y algo mas directo Marquitos Di Palma que recurriendo a su consabido lenguaje academicista, respondió a Jay Mammon con un cañonazo a la línea de flotación de la cantante.

Allí tuvo que salir al ruedo Osvaldo Bazán y puso paños frios al asunto, quitándole el componente homofóbico al asunto, pero dejando a la cantante en un lugar un poquitín incómodo digamos.

 

Y así otros tuiteros mas ignotos pero no por ello menos creativos, sacaron definitivamente a la militante del terreno homofóbico y poniéndola en su lugar de persona miserable autodeclarada.

Y así twitter continué su curso, y la cantante fue pasando al olvido con su ruín bandera homofóbica y militante de la pena de muerte, hasta que quedó arrumbada en ese olvido gris, que constituye su destino inevitable e inamovible.