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Este sábado hubo un nuevo timbreo de la gente de Cambiemos. Pero esta vez, al menos que se sepa, salieron a la calle más que preparados. Días antes voluntarios, funcionarios y legisladores recibieron un “Manual del timbreo”. Así como lo leen. El diario Perfil tuvo acceso a esos instructivos y publicó en su edición de hoy algunos de los “tips” para lograr un timbreo exitoso.

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Hay toda una sección extensa dedicada a los SI y los NO de las fotografías. Su lectura rememora ridículamente a esas publicaciones dirigidas a las adolescentes, tipo, los SI y los NO de una primera cita, o cosas por el estilo. Les dice como vestir, cuantos voluntarios (no son militantes, esa es mala palabra) deben estar cerca del vecino, hasta cómo posar. Y hasta hay un resaltado que dice que en la foto deben verse interesados en lo que el vecino o la vecina esté diciendo. Menos mal que les avisan.

Insisten que no deben haber muchos voluntarios rodeando al vecino, porque le quitan protagonismo y parecerían apabullarlo, y la imagen se debe tomar en cuanto el vecino esté hablando, y el funcionario o legislador muy cerca, sin tocarlo, pero muy atento, el vecino debe ser el protagonista en la imagen y los funcionarios los atentos actores secundarios.

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También, y no menos importante, le dan las respuestas preparadas ante cualquier reclamo que pueda surgir: pobreza, inflación, tarifazos, todo tiene respuesta ensayadísima y “espontánea”. Por ejemplo, sobre la pobreza, los voluntarios podrán decir que “después de años de manipulación” se pudieron conocer los datos del Indec.

No deben haber fotos grupales de voluntarios, ni tampoco remeras con consignas partidarias, las imágenes deberán ser tomadas dispersos y caminando los barrios, no tipo partidaria. Y así podríamos seguir y seguir.

Pero ya se me revolvió el estómago.

Patty Mariño Issler