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Como ya se tornó tradición, al presidente y su cofradía le arruinan todas y cada una de sus puestas en escena. En este caso ocurrió durante la “timbreada nacional” en la que una dulce criatura da por tierra con toda su producción mediática. Desde [Sin Censura] le mandamos nuestras felicitaciones y todo nuestro amor a esa dulce criaturita de Dios que burló no solo al presidente sino a toda su cohorte de lame-botas y esbirros de poca monta intelectual.