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En un video que tuvo nulo impacto mediático, a pesar de la gravedad de su contenido, con el agravante de que ningún Fiscal o Juez de la Nación haya tomado cartas “de oficio” en el asunto, Hebe de Bonafini denuncia el sabotaje a su celular, también a su línea telefónica fija y como corolario, una amenaza de cuerpo presente en su domicilio alrededor de las 2 de la mañana. A esta serie de acontecimientos se le suma el haberle negado la reserva de un Hotel en Jujuy a otro pilar internacional de los DDHH Estela de Carlotto. Sin dudas son hechos lamentables que marcan la baja estofa de un gobierno repugnante que seguramente contestará “no se, no se, no…” o “esa te la debo” o “es un misterio” mientras siguen entreteniendo a la población con su cacería de tuiteros.

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